Spoiler: el sexo no va de hacerlo bien. Va de sentirlo.
Nuestra sexualidad está cargada de juicio y de censura, y desde ahí no puede existir una sexualidad saludable y placentera. Aquí tienes un espacio donde podemos hablar de sexualidad sin limitaciones y sin filtro.
Necesitas tener la sexualidad presente en tu día a día. Hablar, leer, pensar en ella.
Y es que lo que no se nombra se vuelve amenazante e incómodo para nuestra mente. Este tabú en nuestra sexualidad crea un terreno ideal para la culpa, la vergüenza y el juicio.
Necesitamos recuperar nuestro terreno de la sexualidad.
Del ocio, del disfrute.
Del placer porque sí.
Regar todas estas parcelas del jardín.
Quedarte aquí puede ser el primer paso de ese disfrute. Así facilitas que tu cerebro entienda que la sexualidad y el placer también es cosa tuya.
Porque cuando empiezas a hacerle hueco a tu sexualidad, tu cuerpo deja de ser un lugar al que ignoras y empieza a ser un lugar que habitar. Con curiosidad. Con deseo. Sin tanta culpa.
Y eso cambia más de lo que imaginas.
Te ofrezco un email a la semana que te ayude a parar y atender tu sexualidad. Un pequeño momento para salir del bucle frenético que nos aleja enormemente de nosotras y que nos impide escucharnos también en lo sexual.
Para que luego no te decepciones: te adelanto que aquí no vas a encontrar posturas imposibles ni un manual para tener sexo pasional en tres sencillos pasos.
Vamos a cuestionar la sexualidad tal y como nos la han enseñado. Con presión, culpa, exigencia y complacer.
También te compartiré herramientas para vivir una sexualidad que encaje contigo y te llene de placer.
Y los correos te acompañarán a aterrizar, salirte de la mente, conectar con tu cuerpo y tu presente. Sencillo, directo, a tu día a día.
Soy Xenia González
Psicóloga y sexóloga. Este proyecto nace desde mi indignación de que las mujeres nos hayamos conformado con una sexualidad que no nos llena.
Pero basta ya. Ahora es el momento de gozar.
Así que si eres una disfrutona, quédate.
Si te gustaría serlo, también.
Gratis y sin permanencia. Como debería ser el sexo. Que puedas decir ahora sí y ahora no. Que lo asumas con entusiasmo y que si te da pereza ni lo abras (el email), ni lo tengas (el sexo).